Respuesta Rápida
Siete señales que ayudan a evitar instalaciones mal dimensionadas, contratos incompletos y promesas que no aparecen por escrito. La configuración óptima depende de su consumo real, la orientación del tejado, las necesidades de batería y la elección de la tarifa de exportación adecuada.
1. Presupuesto vago y sin desglose
Una oferta que solo indica «sistema de 5 kW» y un precio total impide comprobar calidad y alcance. Debe identificar módulos, inversor, estructura, protecciones, monitorización, mano de obra, trámites, impuestos y exclusiones.
2. No analiza consumo ni facturas
Dimensionar únicamente por el tejado es una señal comercial, no un estudio energético. Pida que se utilicen al menos doce meses de consumo y, cuando sea posible, datos horarios y planes futuros como vehículo eléctrico o bomba de calor.
3. Afirma que más potencia siempre es mejor
El excedente suele valer menos que el autoconsumo directo y la compensación simplificada tiene límites. Una instalación sobredimensionada puede aumentar la inversión sin mejorar el ahorro en la misma proporción.
4. No concreta la legalización
«Trámites incluidos» no es suficiente. El contrato debe indicar quién gestiona municipio, certificado CIE, registro autonómico, CAU, distribuidora y activación de excedentes, además de las tasas incluidas o excluidas.
5. Promete respaldo solo por incluir batería
Una batería no garantiza electricidad durante un corte. Exija inversor compatible, sistema de conmutación, circuitos esenciales y potencia disponible por escrito.
6. Presiona con descuentos o ayudas garantizadas
Desconfíe de una rebaja que exige firmar ese mismo día o de una subvención presentada como segura. Las ayudas tienen convocatorias, requisitos, presupuesto y controles ajenos al instalador.
7. No existe un plan posventa
Pregunte quién atenderá averías, filtraciones, monitorización y reclamaciones de garantía. También conviene acordar una revisión de la primera factura con excedentes para detectar errores de activación.
